9 ene. 2011

COMPRAR = FELICIDAD ¿?

LOS PAPALAGI

LosLOS PAPALAGI (Los Hombres Blancos) son los discursos de Tuivaii de Tiavea, jefe samoano del Pacifico Sur destinados a su gente, reunidos por Erich Scheurmannson y publicados por la editorial Integral. El jefe viajo a Europa a principios del siglo XIX, descubriendo un mundo que le resultaba grotesco y que nada tenia que ver con la vida sencilla y despreocupada de los isleños de Samoa. Años después escribió estos discursos para convencer a su pueblo de que no se dejara llevar por las falsas comodidades de la población occidental. Supone un magnifico estudio crítico orientado antropológicamente, que nos demuestra que es posible otro tipo de vida totalmente diferente a la que estamos acostumbrados las sociedades occidentales.

Aquí dejamos un fragmento de un capitulo de este libro que guarda gran relación con el tema y que nos muestra, de que aunque parezca imposible, posible vivir, y a además con gran orgullo y alegría, con solamente las cosas que realmente necesitamos:
[...] Es signo de gran pobreza que alguien necesite muchas cosas, porque de ese modo demuestra que carece de las cosas del Gran Espíritu. Los Papalagi son pobres porque persiguen las cosas como locos. Sin cosas no pueden vivir. Cuando han hecho del caparazón de una tortuga un objeto para arreglar su cabello, hacen un pellejo para esa herramienta, y para el pellejo hacen una caja, y para la caja, una caja más grande. Todo lo envuelven en pellejos y cajas. Hay cajas para taparrabos, para telas de arriba y para telas de abajo, para las telas de la colada, para las telas de la boca y otras clases de telas. Cajas para las pieles de las manos y las pieles de los pies, para el metal redondo y el papel tosco, para su comida y para su libro sagrado, para todo lo que podáis imaginar. Cuando una cosa sería suficiente, hacen dos. Si entras en una cabaña europea para cocinar, ves tantos recipientes para la comida y herramientas que es imposible usarlos todos a la vez. Y por cada plato hay un tanoa distinto: uno para el agua y otro para el kaua europeo, uno para los cocos y otro para las uvas.
Hay tantas cosas dentro de una choza europea, que si cada hombre de un pueblo samoano se llevase un brazado, la gente que vive en ella no sería capaz de llevarse el resto. En cada choza hay tantos objetos que los caballeros blancos emplean muchas personas sólo para ponerlos en el sitio que les corresponde y para limpiarles la arena. Incluso las taopou de alta cuna emplean gran cantidad de su tiempo en contar, rearreglar y limpiar todas sus cosas.
Todos vosotros sabéis, hermanos, que cuento la verdad que he visto con mis propios ojos, sin añadir a mi historia ninguna opinión. Por eso creedme cuando os cuento que hay gente en Europa que presionan un palo de fuego en sus frentes y se matan, porque prefieren no vivir a vivir sin cosas. Los Papalagi turban de todos los modos posibles sus mentes y enloquecen pensando que el hombre no puede vivir sin cosas, como no puede vivir sin comida.
También por eso, nunca he sido capaz de encontrar una choza en Europa donde pudiera descansar del modo apropiado en mi estera, sin nada que estorbara mis miembros cuando quería estirarme. Todas aquellas cosas lanzan destellos de luz o gritan chillonamente con las voces de sus colores, de tal modo que no podía cerrar mis ojos en paz. Nunca hallé el verdadero reposo allí ni fue mayor mi nostalgia por mi cabaña samoana; esa cabaña en la que no hay nada más que una estera para dormir y un envuelve-cama, y donde nada te turba salvo la suave brisa del mar.
Los que tienen pocas cosas se llaman a sí mismos pobres o infelices. Ningún Papalagi canta o va por la vida con un destello en su mirada cuando su única posesiones un recipiente de comida como hacemos nosotros. Si los hombres y mujeres del mundo de los blancos residieran en nuestras cabañas, se lamentarían y afligirían, e irían a buscar rápidamente madera de los bosques y caparazones de tortuga, vidrios, fuerte alambre y llamativas piedras y mucho, mucho más. Y moverían sus manos de la mañana hasta la noche, hasta que la choza samoana estuviese llena de objetos enormes y pequeños que se rompen fácilmente y son destructibles por el fuego y la lluvia, y que por esto deben sustituirse todo el tiempo.
Cuantas más cosas necesitas, mejor europeo eres. Por esto las manos de los Papalagi nunca están quietas, siempre hacen cosas. Ésta es la razón por la que los rostros de la gente blanca parecen a menudo cansados y tristes y la causa de que pocos de ellos puedan hallar un momento para mirar las cosas del Gran Espíritu o jugar en la plaza del pueblo, componer canciones felices o danzar en la luz de una fiesta y obtener placer de sus cuerpos saludables, como es posible para todos nosotros [...].



A día de hoy todos acabamos de seguir, incluso todavía estamos dentro de una de las épocas del año mas marcadas por el consumismo: la Navidad, y si indagamos más, las rebajas de Enero, momento en el que tenemos que preocuparnos de llegar a fin de mes, la llamada “Cuesta de Enero” que para muchos se hace bastante más empinada debido a la crisis económica. Los festejos celebrados en Diciembre de un principal carácter religioso, han tomado un carácter puramente comercial y familiar en el que las cuentas bancarias hacen un descenso en picado. La costumbre de intercambiar regalos no tiene tantos años como damos por hecho, si no que se popularizó a partir del siglo XIX cuando se ideó la figura de Santa Claus. Algunas fuentes aseguran que dicho personaje surge de diversas leyendas. Una de ellas trata sobre un duende de los paises norte europeos que habitaba en los bosques y que vestía un traje verde. Aseguran que el color rojo de sus ropas debemos agradecérselo al genial marketing de coca-cola. Sea o no cierto, no debemos dejar de plantearnos lo que supone este lavado de cerebro.


¿Cuanto se ha gastado tu familia estas navidades?

Según un informe realizado por Deloitte (http://www.ipcblog.es/gastos-de-navidad-%C2%BFcuanto-costara-este-ano/) esta Navidad, cada familia española se gastarán de media unos 655 euros, que se traduce en un 10,8% menos que en e 2009.
A pesar de este descenso España continúa liderando en Europa, donde la media de gasto está en los 599 euros.
El fuerte impacto de la crisis ha modificado los hábitos de consumo para la Navidad: 6 de cada 10 españoles comprará más regalos útiles que el año anterior y se reducirá el número de personas a las cuales les regalaremos algo


¿Necesitamos tantas cosas para ser felices? ¿Nos hemos parado a pensar en los desechos que producimos durantes estas fechas ?¿Nos hemos convertido en marionetas manejadas por las marcas?

En definitiva lectores, si quieren ser felices, si quieren ser europeos, si saben lo que es de verdad apreciar la vida y darle importancia a lo que de verdad la tiene, si quieren sentirse saciados y llenos...






COMPREN COMPREN COMPREN COMPREN COMPREN!!!




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